Entrades

S'estan mostrant les entrades amb l'etiqueta infancia

El eterno retorno

Imatge
Primer domingo de agosto de 2013. Son ya varios los fines de semana en los que paso a recoger a mi madre. No se si ella se da realmente cuenta de la rutina que se ha creado por más que mi padre me insiste en que me espera con ilusión y arreglada. Sí se que mi padre está ansioso de estar un rato a solas sin ese fantasma que recorre la casa abriendo cajones e intentando reproducir antiguas rutinas de ama de casa con el criterio de una persona demente. Mi madre no ha perdido la coquetería femenina. En cuanto ve un espejo se intenta arreglar el poco pelo que le queda. Había intentado maquillarse, pero su enfermedad neuronal le había llevado a mancharse de carmín fuera de los labios y a pintarse ojeras más que la raya del ojo. Encorvada, aferrada a su bolso, me ha acompañado y hemos cargado la silla de ruedas en el coche. He pensado que le gustaría ver a su hermano que vive en La Drova. La Drova siempre ha sido un lugar recurrente en mi vida, mi particular paraíso perdido ...

Retorno a la infancia

Imatge
Mi madre nos dijo, - Vamos, Calle Capuchinos 49. Aunque igual ha cambiado el número -. Ahí era la casa de sus abuelos, lo recordaba perfectamente. El lugar donde habían transcurrido sus veranos de la infancia. Le preguntamos a un transeúnte, un hombre mayor que cruzaba la plaza. Sí, contestó, existe una calle llamada Capuchinos. Mi madre hacía meses que me lo había pedido. Me dijo,- Podríamos ir algún día a Xàtiva-. Por diferentes motivos había postergado el viaje, pero ayer, uno de mis últimos días de estas vacaciones de verano, organizamos una pequeña expedición formada por mi hija, mi suegra y mi madre para cumplir con su deseo. Xàtiva siempre fue un lugar especial para mi madre. Era precisamente el pueblo de origen de mi abuelo y el lugar de sus vacaciones de la infancia. Con amor indisimulado siempre hablaba de sus familiares, de la casa del abuelo en la falda de la colina del castillo y del agua que brotaba de una fuente directamente en su interior. Las anécdotas y la...

Cinema paradiso

Imatge
A Majo Vila, gran fotógrafa i antigua alumna A finales de la década de los años 60 la imagen proyectada, en movimiento y en color era exclusiva de la gran pantalla. Sí, el cine todavía era esa ceremonia de comunión y conjuros que congregaba multitudes al misterio de la penumbra. He olvidado cual fue mi primera película. ¿Tal vez “Blancanieves y los siete enanitos de Disney”?. ¿Tal vez en un cine llamado "Fantasio? El recuerdo se pierde en algún lugar de la memoria hace unos 45 años entre brumas de sombras de colores rodeadas de un negro aterciopelado como el mismo vientre materno. Una prima de mi madre tenía un piso frente al cine terraza "Palacio de los Deportes" A pesar del conjunto de árboles que crecían siguiendo el contorno de la tapia, desde su balcón se veía claramente la pantalla y podían ver los estrenos sin tener que pasar por taquilla. ¡Qué envidia! Me imaginaba poder llegar a tener esa suerte en mi casa. En nuestro caso nos teníamos que conformar co...

La banda de Marchante

Imatge
Cuando teníamos diez o once años el colegio solía llevarnos a ver algún partido del Club de Fútbol Gandía que se celebraba entre semana. Supongo que sería parte de un acuerdo entre colegio y club para potenciar la afición entre los más pequeños. En fila india, con nuestro delantal a rayas de puños y cuello azul cobalto llegábamos al estadio y nos sentábamos en las gradas a animar al club local. La verdad era que a esa edad poco durábamos en el mismo sitio ya que al poco rato nos desperdigábamos por los alrededores y acabábamos en el cercano río tirando cantos rodados que intentábamos hacer rebotar en el agua. Mi niñez, nuestra niñez, tuvo lugar en un espacio de libertad y aventuras que hoy los niños van perdiendo. Gandía era un núcleo todavía relativamente compacto y separado claramente del resto de pueblos por el laberinto de caminos y acequias que conformaban la huerta de la Safor. La bicicleta era el vehículo del explorador por excelencia con la que nos arriesgábamos a recor...