Surtido de Ibéricos IX: La gloria perdida
Entramos en España y seguimos las indicaciones de Cáceres subiendo al norte por una carretera desolada entre páramos, fincas rurales y con, apenas, uno o dos pueblos en casi cien kilómetros. No es casualidad que el término municipal de Cáceres sea el mayor de España y que acoja a uno de cada cuatro habitantes de la provincia. La misma sobriedad de la dehesa comunica una belleza contenida pero cruel. Es esta soledad se hace evidente la falta de oportunidades y esa tendencia a la emigración de tantos extremeños desde los tiempos de la conquista hasta la actualidad. Le entrada en Cáceres fue confusa por las obras y la posición del hotel en un centro peatonalizado hace pocos años. La ciudad ha crecido hacia el sur y, por ello, mantiene un centro histórico de calles medievales que está engañosamente cerca del campo. El disgusto de mi hija al entrar por primera vez en el recinto de Cáceres monumental fue mayúsculo. Casas, palacios y, aparentemente, demasiada poca animación. En realida...