Surtido de Ibéricos IV: Líneas en el mapa
Badajoz murió al vuelo. A penas empezamos a intuir su presencia y los ubicuos centros comerciales que han crecido en estos últimos años en cada ciudad de tamaño medio o grande, nos vimos atravesando de “la Raya” a “A raia” a velocidad de autopista. A derecha e izquierda las construcciones caducas de una frontera en desuso ni se molestaban en detener al viajero. Tras las vallas metálicas que protegen las vías rápidas unos edificios recordaban los años en que Europa era un continente dividido por naciones que marcaban con sangre y fuego sus límites. Un leve cambio en el estilo gráfico de las señales. Eso fue todo. Si no fuera por el portugués en los textos poco parecía haber cambiado. Cruzar una frontera siempre es el acto más arbitrario del mundo. Límites humanos que muchas veces no tienen su reflejo en el paisaje ni en sus gentes. Una frontera siempre es el absurdo instinto del mono que une la tribu al territorio patrullado y protegido frente a los desconocidos. Cortamos Por...