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Universo azul

Imatge
Floto en el agua de la piscina en un mundo azul de teselas viendo el azul plano, apenas roto por una tenue nube de vapor. Los oídos estan sumergidos y el cuerpo ingrávido. Flotar en el agua con ese sonido amortiguado nos devuelve a un mundo marino, celular, relajante. Sería cerrar los ojos y fingir que la realidad o el tiempo no existen. Este verano se parece a una habitación sin ventanas donde ves la luz, pero tan lejos, tan alta que es imposible alcanzarla. Estoy atrapado en esta de tormenta perfecta donde tiempo y espacio me llevan al fin de la tregua sin tener fuerzas para el futuro. Hace unos días ya fui a la residencia donde hoy ha ingresado mi madre. Un demente mugía aquel día como un ser bovino encerrado en un cuerpo decadente. Los ancianos, sentados en el inmenso porche de la entrada permanecían taciturnos sesteando al son de la brisa marina. Las empleadas de dirección y recepción intentan dar una imagen de recepcionistas de hotel de playa. Hay una pose común en...

Muerte de un fallero

Con afecto para esta familia tan cercana. La ceremonia de la muerte se desarrolla en la actualidad en los polígonos industriales y las autopistas radiales de las ciudades grandes y medianas. Los coches pasan raudos frente a las naves industriales coronadas por rótulos de neón de colores llamativos. El naranja de la iluminación pública contamina y liquida el fresco azul de la noche que se viste de naranjas, marrones y sucios ocres. Esperamos a la puerta del tanatorio. Como en una secuencia mecánica, como la cuenta atrás de un detonador, Ximo, casi un hermano para mi esposa, había disfrutado de sus últimas horas con sus amigos en la falla. El café, la tertulia, los triviales asuntos de la comisión, el blusón y los saludos constantes de aquellos que hacía tiempo no se veían. La calle, en días de fallas, está repleta de gente. El estallido continuo de petardos, que irrita por repetición, llena el aire de ese olor a azufre que tanto asociamos con la fiesta. Al fondo un monumento tan ...

Máquina de efectos encadenados

La bandada de estorninos describe una curva cerrada sobre los tejados. Un pulmón gigantesco. Inspira y expira, se retuerce sobre sí mismo en una suerte de coreografía. Cada individuo pierde su condición para ser solo una célula de un organismo fortuito, negro, amenazador, vivo. El violeta pálido y el rosa recortan las siluetas de mañana de diciembre. En las obras la percusión de las herramientas se mezcla con anárquicas trompetas que avisan en tonos monocordes de los movimientos de las grúas. Los automóviles, todavía con la escarcha parecen dotados de voluntad propia. Un vapor blanquecino escapa al frío tembloroso. Las arterias del escenario humano empiezan a moverse como largas y pesadas anacondas de piel metálica. Si los estorninos pudieran comprender intuirían el entramado geométrico de esa otra bandada que se hace llamar humanidad. Esa geometría implícita, secreta, determinista. Coreografía precisa, visible, repetida con pequeñas variaciones cada día de lunes a viernes. Si la banda...