El poder de una imagen
Los nuevos teléfonos inteligentes son casi ya cualquier cosa más que un mero terminal telefónico. En realidad cumplen funciones más parecidas a las de un ordenador en miniatura que permite un contacto ubícuo y tentacular con el resto del planeta. Sus pequeñas cámaras, dotadas de la suficiente calidad como paras sacar mejores fotos que aquellas cámaras de bolsillo de décadas anteriores, combinan su potencia con el enorme despliegue de aplicaciones que permiten llevar un potente laboratorio de bolsillo. Curiosamente los filtros, en su mayoría, buscan no tanto mejorar la calidad de la foto sino más bien, lo contrario, llevarnos a mundos de colores y técnicas del pasado. Se imita el contacto directo, la diapositiva o el encuadrado de las Polaroid. Al renunciar a la calidad fotográfica deliberadamente se gana en el aspecto gráfico y, yo diría, pictorialista de la foto. Hay como una especie de nostalgia decadente por un mundo no digital e imperfecto.El vintage está de moda. ¿Tendrá que ...