Por Dios, por la patria y el Rey
Diciembre de nubes altas que anuncian la lluvia. Cielos de plata y azul recortan el suave relieve de las colinas peladas que anteceden la ermita del Santo Cristo. Vamos hablando de temas trascendentes, el sentido de la vida, cómo aprovechar lo que nos queda en ese equilibrio de filo de navaja entre lo que nos hace feliz y la rutina que nos permite vivir. Recorremos, ignorantes, un mapa nombres con ecos a pasado, Alt del Quincaller, Alt dels Carlistes, L'Infern. George se para en lo alto del cerro y con un contraluz épico bebe de su botella. Al fondo, difuminada suavemente por la niebla de la mañana, la silueta de la capilla y los edificios anejos. La distancia parece poca entre la desolación de una vegetación escasa y recomida por el último incendio pero las montañas siempre tienen una vaguada o un barranco al que bajar para volver a subir jadeando. Ya, superada la última colina, aparecen a la vista una meseta de matorral, algún pino arrasado por el fuego y un grupo de cipre...