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Por Dios, por la patria y el Rey

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Diciembre de nubes altas que anuncian la lluvia. Cielos de plata y azul recortan el suave relieve de las colinas peladas que anteceden la ermita del Santo Cristo. Vamos hablando de temas trascendentes, el sentido de la vida, cómo aprovechar lo que nos queda en ese equilibrio de filo de navaja entre lo que nos hace feliz y la rutina que nos permite vivir. Recorremos, ignorantes, un mapa nombres con ecos a pasado, Alt del Quincaller, Alt dels Carlistes, L'Infern. George se para en lo alto del cerro y con un contraluz épico bebe de su botella. Al fondo, difuminada suavemente por la niebla de la mañana, la silueta de la capilla y los edificios anejos. La distancia parece poca entre la desolación de una vegetación escasa y recomida por el último incendio pero las montañas siempre tienen una vaguada o un barranco al que bajar para volver a subir jadeando. Ya, superada la última colina, aparecen a la vista una meseta de matorral, algún pino arrasado por el fuego y un grupo de cipre...

Sólo ante el peligro. Historia de un gran tipo

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  Siempre hemos visto el héroe como ese tipo que se planta frente a los peligros y llega a donde la cobardía de los demás no lo hace. Ese era mi amigo. Conocí a Fredd hace años a través de Internet. Fue uno de esos encuentros de pioneros en los que las rutas vitales de dos personas se encuentran en una bifurcación y surge la chispa de la amistad. Muy pronto supe de su relación con Gandía, su recuerdo entrañable de los veranos de los años jóvenes y de su vida truncada por un accidente a la altura de Favara allá por los años ochenta. No, Fredd no fue un tipo de los que se arrugó. Con una vitalidad envidiable hizo de su capa un sayo y plantó cara a la crueldad de una invalidez que lo atenazaba atándolo a una silla. Recuerdo que fuimos a Valencia con uno de sus "amigos" nombre que daba a los ayudantes que conseguía para poder ganarle un poco de libertad a las cadenas de una tetraplejia total. Fredd no fue una persona de las que se encierra en su propio problema. Hizo ban...

Eivissa

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Estiu. El vent de Ponent, encara fresc a aquestes hores del matí, s'enfila veloç per les escales de ma casa oberta de bat a bat. Encara de matí es pot aprofitar la frescor que ve de les terres de l'interior per treure l'aire reescalfat i la humitat de la casa. Enfront de la pantalla del meu ordinador retoque les fotos que vaig prendre des de la magnífica talaia que és el Monduver. La muntanya, les muntanyes, són el meu referent. Algun instint de caçador explorador hauré de portar en els meus gens que em fa sentir feliç quan recórrec les muntanyes o estic de viatge. Afortunadament vaig tenir la sort de recobrar aquesta llibertat perduda de la infància quan vaig decidir tornar als cims. La vida ha passat ràpida. En aquests anys que van de la joventut a la maduresa, el treball i la cura de la meva filla em van impedir poder assaborir aquesta llibertat que donen els cims i que havia perdut. M'agradava compartir amb la meva filla aquestos matins de dissabte en q...

Ibiza

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Verano. El viento de Poniente, todavía fresco a estas horas de la mañana, trepa veloz por las escaleras de mi casa abierta de para en par. Todavía temprano se puede aprovechar la frescura que viene de las tierras del interior para sacar el aire recalentado y la humedad de la casa. Frente a la pantalla de mi ordenador retoco las fotos que tomé desde la magnífica atalaya que es el Monduver. La montaña, las montañas, son mi referente. Algún instinto de cazador explorador deberé de llevar en mis genes que me hace sentir feliz cuando recorro las montañas o salgo de viaje. Afortunadamente tuve la suerte de recobrar esa libertad perdida de la infancia cuando decidí volver a las cumbres. La vida ha pasado rápida. En esos años que van de la juventud a la madurez, el trabajo y el cuidado de mi hija me impidieron poder saborear esta libertad que dan las cumbres y que había perdido. Me gustaba compartir con mi hija esas mañanas de sábado en las que, con su carrito primero o de la mano ...

El riuet

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Traducció al valencià d'un article que vaig publicar el 2007 i que he recuperat. Vida i mort en el passat i ara.  1940 Anna va calcular les seves possibilitats amb optimisme infantil. Va saltar la rasa que la separava de la perera. Per molt poc no va aconseguir la riba i va relliscar empastifant genolls i sabates d'aquella argila vermella que tenyia tot el poble. Un xicotet esforç agafada a dues mates i ja estava a l'hort. Amb habilitat de gat es va enfilar al tronc, va recolzar un peu darrere l'altre i es va asseure en una bifurcació de les branques. Asseguda en el seu trona va arrencar un deliciós pera d'aigua i la va envestir a mossos. La polpa es desfeia en sucs que acariciaven com formigues juganeres el dors del seu braç. Com una xicoteta reina mirava per sobre de les crestes dels bancals el poble de cases de pedra i teula que creixien apinyades a la base de la vella església barroca. El cel d'aquell matí de ponent relluïa nítid, com acabat...