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Cuando el futuro no llegó.

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A través del balcón veo las primeras casas de Almoines i los chalets sobre las suaves formas del Tossal Gros de Oliva. Si me paro a escuchar oigo los ruidos de un motor y los trinos de los gorriones. Parece que el tiempo discurra suave, como un continuo de rutinas que, como mucho, nos llevaran a una plácida vejez. Sobre mi mesa el libro de Svetlana Alexievich, “Voces de Chernòbil, crónica del futuro” que acabo de leer hace unos minutos. Hace ya años que lo tenía, tal vez dos o tres. Como con tantos otros libros, soy un lector algo disperso, los empiezo y por diversos motivos los dejo para seguirlos más adelante. Éste había quedado relegado, en una de tantas veces que mi mujer ordena la casa, entre otros tantos de la librería. Fue precisamente a partir del éxito de la serie Chernóbil que decidí rescatarlo del olvido, esta vez con tiempo para leerlo. El título hace justicia a la estructura de la obra, ya que se trata de un coro de monólogos, de voces individuales de seres h...

Aquell carrer

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Llavors, a la fi dels seixanta, era un carrer relativament nou, nascuda en l'extrem d'un barri morú on abans només va haver-hi horta. En realitat, Gandia no es va atrevir a eixir més enllà de les muralles fins a un centenar d'anys abans i només el gueto musulmà, "El raval” es mantenia com a barri extramurs a certa distància de la ciutat cristiana. Quan es va anar formant el nou veïnat va començar a omplir-se de cases noves, tallers, el nou col·legi públic o, ja quasi en els setanta, amb el nou institut de batxillerat. Els meus primers records estan en un carrer, el Carrer Sant Ramón, que naixia recta quasi des del “Prado”, la plaça on, en aquells dies, es realitzava el mercat de proveïments. En el seu lloc més pròxim al centre es deia Cabanilles, i, després de travessar la dita aleshores Avinguda Menéndez i Pelayo, passava a tindre el nom del sant “Nonat”. La majoria de les edificacions eren xicotetes. Cases de barri senzilles amb poc criteri d'a...

Aquella calle

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Entonces, a finales de los sesenta, era una calle relativamente nueva, nacida en el extremo de un barrio moruno donde antes sólo hubo huerta. En realidad, Gandía no se atrevió a salir más allá de las murallas hasta un centenar de años antes y sólo el gueto musulmán, "El arrabal", o "El Raval" en valenciano, se mantenía como barrio extramuros a cierta distancia de la ciudad cristiana. Cuando se fue formando el nuevo vecindario empezó a llenarse de casas nuevas, talleres, el nuevo colegio público o, ya casi en los setenta, con el nuevo instituto de bachillerato. Mis primeros recuerdos están en una calle, la Calle San Ramón, que nacía recta casi desde el Prado, la plaza donde, por entonces, se realizaba el mercado de abastos. En su lugar más cercano al centro se llamaba Cabanilles, y, tras cruzar la entonces Avenida Menéndez y Pelayo, pasaba a tener el nombre del santo “Nonato”. La mayoría de las edificaciones eran pequeñas. Casas de barrio sencillas con poco c...