Cuando el futuro no llegó.
A través del balcón veo las primeras casas de Almoines i los chalets sobre las suaves formas del Tossal Gros de Oliva. Si me paro a escuchar oigo los ruidos de un motor y los trinos de los gorriones. Parece que el tiempo discurra suave, como un continuo de rutinas que, como mucho, nos llevaran a una plácida vejez. Sobre mi mesa el libro de Svetlana Alexievich, “Voces de Chernòbil, crónica del futuro” que acabo de leer hace unos minutos. Hace ya años que lo tenía, tal vez dos o tres. Como con tantos otros libros, soy un lector algo disperso, los empiezo y por diversos motivos los dejo para seguirlos más adelante. Éste había quedado relegado, en una de tantas veces que mi mujer ordena la casa, entre otros tantos de la librería. Fue precisamente a partir del éxito de la serie Chernóbil que decidí rescatarlo del olvido, esta vez con tiempo para leerlo. El título hace justicia a la estructura de la obra, ya que se trata de un coro de monólogos, de voces individuales de seres h...