Entrades

80 años

80 años Pensar en el papá es imaginarlo como a él le gusta, armado con su caña y con su atún descomunal que año tras año aumenta de peso y tamaño. Si buceamos en la memoria Liliana y yo vemos aquel padre que llenaba de imaginación y dinosaurios el bosquecillo del convento de San Jerónimo. El papá siempre estaba dispuesto a utilizar su taller para fabricar un juguete con dos trozos de madera que yo robaba de la basura de Ferragud. Siempre dispuesto a mostrar orgulloso los cuadros de su hija pintora. Cuando sabía de la llegada de un eclipse me ahumaba un cristal de reloj para que pudiera tener el privilegio de verlo antes de los 35 años, que sería la siguiente ocasión en que tendría lugar. Cuando otros niños me lo intentaron arrebatar estropearon el cuidadoso ahumado y por primera vez me escapé a la relojería para que mi querido papá arreglara el entuerto. Cuando nos hablabas de ciencia con la emoción de alguien que siempre ha querido seguir aprendiendo nos sentíamos fascinado...

La clase de inglés

Cuando llego a la zona de parking ya ha caído la noche. Dando tumbos por los baches del gran descampado y levantando una polvareda, los coches se van situando en un orden no establecido pero casi siempre lógico. A la hora en que yo llego la mayoría empieza a salir de la ciudad y alguna de las prostitutas que se desparraman por la parte más alejada del centro llegan a fichar. Se suelen ver grupos de magrebíes que supongo que van a buscar algo de sexo que llene el vacío de una vida sin familia. Amas de casa, comadres y parejas apresuran el paso cruzándose conmigo. La pasarela se viste de los tonos naranjas de las farolas que no llegan a tocar el agua que por estas fechas sigue corriendo río abajo. Toda la fachada de la ciudad que da a río se asoma al cauce recortando sus siluetas con la de edificos más lejanos. Una niña llora porque los padres no le consienten ir al brazo. Parejas que van más que vienen. Hoy no estaba el acordeonista. Sentado junto al pretil del puente se esfuerza en sac...

Castillo de naipes

Imatge
Stephen King no es un escritor especialmente conocido por su calidad literaria, más bien lo es por su volumen de ventas y por sus numerosas adaptaciones al cine. En la época en que mi suegro ingresaba de urgencias en el hospital me acostumbré a llevar un libro en el bolsillo para matar las largas horas de espera en las salas de espera para acompañantes. No era el caso llevar libros complicados o especialmente densos. Más bien me interesaban libros gordos y entretenidos como terapia para el aburrimiento. En un videoclub cercano al hospital encontré alguno de sus libros en edición de bolsillo y descubrí en él un autor más interesante y con más calidad de la que jamás hubiera esperado. Si bien su obra adolece en general de exceso de verborrea innecesaria, entre ellas se encuentran pequeños fragmentos deliciosos que describen con amarga ironía y sarcasmo la vida en los Estados Unidos y sus personajes. Amas de casa obsesionadas en el orden, adolescentes violentos a punto de estallar, escrit...

Mirant el sòl, pujant al cel

I a mi soterreu-me sense dol Entre la platja i el cel... En la vessant d'una muntanya, Més alta que l'horitzó. Vull tindre bona vista. El meu cos serà camí, Li donaré verd als pins I groc a la retrama... J.M Serrat, Mediterrani La nit es trencava per l'est en un suau joc de color del negre al blau amb una subtil línia de color ataronjat. El dia es presentava magnífic després de les primeres nits de fred tardorenc intens. Troy va pujar en el maleter vint minuts abans sabent que quelcom es coïa i preparant el seu lloc en primera fila. L'arribada al circ de la Safor em sorprèn sempre per la magnificència envolupadora, per eixe sentiment d'acollida amable a pesar de les descomunals proporcions. Em sentia eufòric. Per a mi si la muntanya és la casa íntima del meu esperit, la Safor és el principi i la fi del meu sentiment d'amor per la naturalesa. Des de xiquet les ascensions a aquesta, la nostra referència comarcal, han marcat mom...

Mirando el suelo, subiendo al cielo

Imatge
Y a mi enterradme sin duelo entre la playa y el cielo... En la ladera de un monte, más alto que el horizonte. Quiero tener buena vista. Mi cuerpo será camino, le daré verde a los pinos y amarillo a la genista... J.M Serrat, Mediterráneo La noche se rompía por el este en un suave juego de color del negro al azul con una sutil línea de color anaranjado. El día se presentaba magnífico tras las primeras noches de frío otoñal intenso. Troy subió en el portamaletas veinte minutos antes sabiendo que algo se cocía y preparando su lugar en primera fila. La llegada al circo de la Safor me sorprende siempre por la magnificencia envolvente, por ese sentimiento de acogida amable a pesar de las descomunales proporciones. Me sentía eufórico. Para mí si la montaña es la casa íntima de mi espíritu, la Safor es el principio y el fin de mi sentimiento de amor por la naturaleza. Desde niño las ascensiones a ésta, nuestra referencia comarcal, han marcado momentos que se han grabado en mi memoria. Días de s...

La tiranía de la belleza

Imatge
Una tarde cualquiera de otoño. El sol bajo deja la ciudad sumida en el baño de colores fríos que antecede a la noche. Una pequeña perrita de cara chata, ojos saltones, patas largas y pelo corto, desvaído, gris y sucio camina como perdida en una calle atestada de coches que van y vienen del centro. Algo parece que la conmueve y en un cambio de rumbo suicida atraviesa la calle casi sin mirar y se acerca a dos mujeres que ni siquiera reparan en el diminuto animal. El suceso trivial se desvanece entre el torrente de coches, dos motos de policía y los obreros enfundados en cascos. Sólo yo y el viejo perro negro del taller, que le ladra afónico, parece que seguimos con cierta indiferencia la marcha del ser anónimo. La cara asustada del animal no fue capaz de inspirar compasión a nadie. Los seres humanos decidimos en algún momento de la historia adoptar a los perros como animal de compañía y sin intención previa fuimos seleccionando genéticamente sus caracteres hasta tener tal variedad de dif...

Las carga el diablo

Imatge
Ayer a mediodía lucía un hermoso sol de noviembre. Desde abajo del río las siluetas casi negras de los naranjos y los edificios contrastados por la luz limpia se recortaban frente al degradado en azules del cielo sin neblina. Como siempre Troy correteaba olfateando aquí y allá mientras me traía cañas para que jugara con él. En eso estábamos cuando las campanas del Real de Gandía empezaron su pausado toque de difuntos. Cuando ascendíamos por el camino de vuelta a casa la megafonía del pueblo anunciaba entre ecos rebotados la hora del entierro del niño de trece años que había fallecido el día anterior de un disparo de escopeta en circunstancias que no quedan claras. Hace unas semanas en la clase de Comunicación Audiovisual estuvimos viendo la película de Michael Moore "Bowling for Columbine" y parecía que hablábamos de un planeta diferente al nuestro. Aquello parecía cosas de aquello americanos locos y en nada nos afectaba. Hace una semana llegó la noticia de la pacífica Finlan...